

Adiós a los edificios, pero no a los recuerdos

Los edificios que albergaban viviendas y aparcamientos comunitarios para una docena de vehículos han desaparecido. Los escombros, que hasta hace poco ocupaban el espacio, han sido retirados progresivamente por camiones de gran tonelaje, dejando atrás solo el eco de lo que fueron.
Con esta demolición no solo desaparecen las estructuras, sino también las vivencias y recuerdos de quienes habitaron estos apartamentos con impresionantes vistas al mar. Durante años, estas viviendas acogieron vacaciones, reuniones en sus balcones y momentos que ahora se reducen a escombros, producto de una licencia urbanística que en 2005 concedió el Ajuntament d’Andratx, pero que en 2013 fue anulada por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Palma.



La denuncia, interpuesta por el Grup Balear d’Ornitologia i Defensa de la Naturalesa (GOB), puso en evidencia que la licencia incumplía la normativa urbanística vigente. El fallo judicial marcó el inicio de un largo proceso que culmina ahora con el derribo definitivo.


Lo que antes eran apartamentos y zonas comunes ha quedado reducido a escombros en un tiempo récord. La piscina comunitaria, otro elemento destacado del complejo, está a punto de ser demolida, completando así la eliminación total de esta construcción ilegal.
El Port d’Andratx sigue siendo testigo de cómo la normativa urbanística se hace cumplir, aunque ello implique borrar del mapa edificios que un día fueron símbolo de lujo y descanso.
MTE



