



Andratx celebró con gran devoción la festividad de Sant Antoni, reuniendo a vecinos y visitantes en un evento que combinó tradición y cultura. Pese a las condiciones climatológicas adversas de los días previos, finalmente el tiempo permitió llevar a cabo la celebración, que estuvo marcada por la alegría y la participación de toda la comunidad.
Numerosas monturas, carrozas y animales fueron bendecidos por el párroco de la localidad, mossèn Joan Bordoy, en las puertas de Sa Almudaina. El recorrido, lleno de colorido y entusiasmo, estuvo amenizado por la banda de Xeremiers de Andratx, destacando los dimonis y los trajes típicos que dieron un aire festivo al evento.








El legado de Miquel Vich
Esta celebración, además, es un reflejo del profundo vínculo de los vecinos de Andratx con sus raíces culturales. Un legado que no sería el mismo sin la figura de Miquel Vich, promotor histórico de estas festividades, cuya dedicación en su día fue clave para mantener viva esta tradición y transmitirla a las nuevas generaciones.














Las autoridades locales, encabezadas por la alcaldesa Estefanía Gonzalvo, entregaron ensaimadas a todos los participantes como gesto de agradecimiento.










Para culminar la jornada, en la avenida de Son Mas se ofreció una fideuá popular que reunió a todos los asistentes, poniendo un broche de oro a una celebración que refuerza el sentido de pueblo y el orgullo por las costumbres locales.
LG / MTE


