
Son los caballistas de las beneïdes, en imágenes de hace una década





Desde hace años, los caballistas sobre sus elegantes caballos y yeguas son los encargados de inaugurar las beneïdes de Andratx en honor a Sant Antoni, patrón de los animales. Su paso por las principales calles del municipio es uno de los momentos más esperados de la festividad, y las imágenes de hace una década nos recuerdan la esencia de esta tradición que sigue viva gracias a ellos y ellas.
Las instantáneas de hace diez años rinden homenaje a estos jinetes, quienes, junto a sus monturas, contribuyen año tras año a engrandecer la celebración, igual que los vecinos y vecinas que llenan las calles para disfrutar del desfile. No hay diferencias entre ellos: todos son piezas fundamentales en una festividad que esta tradición.


Muchos de los caballistas que aparecen en esas fotografías continúan participando en las beneïdes con la misma pasión.




Su constancia, año tras año, los ha convertido en guardianes de la historia y el espíritu de esta fiesta, sumando no solo momentos inolvidables, sino también años de dedicación y amor por esta tradición.



La figura de mossèn Joan Bordoy también está presente en este viaje al pasado. Desde hace más de una década, es el encargado de bendecir a los animales que participan en las beneïdes, ya sea en la plaza des Pou, donde se celebraron durante muchos años, o frente a Sa Almudaina, su ubicación actual. Su labor ha sido clave para preservar el carácter espiritual de la festividad.





En cada edición, algunos jinetes destacan con sus habilidades, levantando a sus caballos o ejecutando pasos elegantes sobre la arena, para deleite de las autoridades, el párroco y los asistentes. Estas exhibiciones, que combinan destreza y belleza, siguen siendo una parte especial de la celebración, emocionando tanto como hace diez años.


Las imágenes de hace una década son un recordatorio de cómo esta tradición ha permanecido en el tiempo, uniendo pasado y presente gracias al compromiso de caballistas, vecinos y organizadores. Ellos y ellas, con sus caballos, siguen siendo el alma de unas beneïdes que Andratx celebra con orgullo en honor a Sant Antoni.
L. Gutiérrez


