La parroquia de Santa Maria d’Andratx ya acoge la tradicional Casa Santa, preparada con esmero en la capilla del Crist de la Sang, donde cada año se convierte en el centro de adoración eucarística durante la noche del Jueves Santo.


Para quienes frecuentan la iglesia, resulta impactante no ver estos días la talla del Cristo Crucificado en su lugar habitual, ya que su ausencia da paso a un escenario diferente, cargado de simbolismo y recogimiento. En su lugar, se ha instalado el monumento eucarístico, custodiado por dos estatuas de ángeles, que representan la solemnidad del momento y la vigilancia sagrada ante el Santísimo Sacramento.


La Casa Santa, también conocida como Monumento, es un montaje escenográfico de carácter temporal creado expresamente para el Jueves Santo. Es el espacio destinado a custodiar las formas consagradas restantes del Jueves al Viernes Santo, y su elemento central es el Sagrario, que alberga el Cuerpo de Cristo sacramentado para la adoración de los fieles durante la noche.



El espacio ha sido cuidadosamente decorado con velas, espigas, rosas blancas y amarillas, palmas, junto a damascos que visten la capilla con sobriedad y belleza. En el centro, destaca la urna eucarística, iluminada con suavidad y preparada para acoger la Hora Santa.


El Jueves Santo, 17 de abril, se celebrará la misa de la Cena del Señor a las 20 h, seguida de la Hora Santa a las 23 h, un momento de oración y contemplación ante el monumento eucarístico.





La Casa Santa es, sin duda, uno de los rincones más impactantes de la Semana Santa andritxola, por su cuidada estética y por el peso espiritual y simbólico que supone la ausencia visible del Cristo Crucificado, sustituida estos días por la presencia viva de la Eucaristía.
Lorenzo Gutiérrez

